►Trump exige petróleo a Venezuela y condiciona la relación con China

La administración estadounidense impone nuevas reglas a Caracas: comprará crudo venezolano solo si los ingresos se reinvierten exclusivamente en productos norteamericanos, en una maniobra agresiva para desplazar la influencia china de la región.

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Lectura exprés

  • ¿Qué está sucediendo?
    Estados Unidos ha lanzado un ultimátum comercial a Venezuela para controlar su producción petrolera bajo condiciones estrictas.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    Donald Trump y Marco Rubio por EE.UU.; Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro por Venezuela.
  • ¿Cuál es la condición principal?
    EE.UU. comprará petróleo venezolano, pero el dinero obtenido deberá usarse obligatoriamente para adquirir bienes y servicios estadounidenses.
  • ¿Cuál es el objetivo geopolítico?
    Frenar la influencia de China, impidiendo que Venezuela utilice esos ingresos para comerciar con el gigante asiático.
  • ¿Qué postura toma Venezuela?
    Mientras Delcy Rodríguez destaca la importancia histórica del mercado estadounidense, sectores como el de Diosdado Cabello advierten sobre la injerencia.
  • ¿Por qué es importante?
    Significa un intento de "toma de control" de los recursos energéticos venezolanos (petróleo, uranio, litio) por parte de Washington.

A pocos días de iniciarse lo que analistas denominan "una nueva película" en las relaciones internacionales del continente, la tensión entre Washington y Caracas ha entrado en una fase de definiciones críticas. El gobierno de Donald Trump ha dejado de lado las sutilezas diplomáticas para plantear un esquema de negocios que se asemeja más a una intervención económica directa que a un tratado de libre comercio.

La premisa que llega desde la Casa Blanca es contundente: Estados Unidos está dispuesto a reactivar la compra masiva de barriles de petróleo venezolano, un recurso vital que el país caribeño necesita colocar en el mercado. Sin embargo, la letra chica del acuerdo impone un cerrojo financiero: "El dinero que Venezuela obtenga de esa venta tendrá que ser destinado a comprar productos de los Estados Unidos".

El plan "Salvataje con condiciones"

Según se desprende de los últimos movimientos políticos, la estrategia estadounidense, impulsada fuertemente por figuras como Marco Rubio —quien opera como un eje central en estas decisiones—, busca una dependencia tecnológica y logística total. El mensaje a la administración de Maduro es que su infraestructura petrolera, hospitalaria y de servicios está obsoleta y que la única vía de renovación es a través de maquinaria e insumos norteamericanos.

Este "canje" forzoso tiene un destinatario tácito pero evidente: China. La orden de Washington es cortar el flujo de petrodólares hacia Pekín. "Sabes que el 80% de los barriles que te venían bien a vos, China, no te los vamos a poder vender porque van para Estados Unidos", es el mensaje implícito que Caracas se ve obligada a transmitir a sus aliados asiáticos bajo esta nueva presión.

La respuesta de Caracas: Pragmatismo vs. Soberanía

Dentro del chavismo, las reacciones oscilan entre la necesidad económica y la resistencia ideológica. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha optado por un tono más pragmático y cauto. En declaraciones recientes, recordó que históricamente Estados Unidos ha sido un socio natural por cercanía y volumen:

  • "El 71% de las exportaciones venezolanas está concentrado en ocho países, y de ese total, el 27% tiene como destino los Estados Unidos. Es lo correcto diversificar relaciones", afirmó Rodríguez, intentando mantener el equilibrio sin romper lazos.

Sin embargo, el ala más dura, representada por Diosdado Cabello, mantiene la guardia alta ante lo que consideran una agresión a la soberanía. Cabello advirtió que las acciones de EE.UU. solo han generado un "gran sentimiento anti-norteamericano" y reafirmó la lealtad al liderazgo de Maduro, quien continúa bajo la lupa de investigaciones internacionales por supuestos vínculos con el narcotráfico y el denominado "Cártel de los Soles".

Recursos estratégicos en juego

Más allá del petróleo, el interés estadounidense parece abarcar un espectro más amplio de recursos. La política exterior de Trump apunta a asegurar el suministro no solo de crudo, sino también de uranio y litio, minerales clave para la hegemonía tecnológica y militar. En este tablero, Venezuela (y por extensión la región, incluyendo a Argentina) se convierte en una pieza que Washington no está dispuesta a ceder ante el avance de potencias rivales como Rusia o China.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Argentina 12  

 

►Trump exige petróleo a Venezuela y condiciona la relación con China

►Trump exige petróleo a Venezuela y condiciona la relación con China

►Trump exige petróleo a Venezuela y condiciona la relación con China

La administración estadounidense impone nuevas reglas a Caracas: comprará crudo venezolano solo si los ingresos se reinvierten exclusivamente en productos norteamericanos, en una maniobra agresiva para desplazar la influencia china de la región.

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  • ¿Qué está sucediendo?
    Estados Unidos ha lanzado un ultimátum comercial a Venezuela para controlar su producción petrolera bajo condiciones estrictas.
  • ¿Quiénes son los protagonistas?
    Donald Trump y Marco Rubio por EE.UU.; Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro por Venezuela.
  • ¿Cuál es la condición principal?
    EE.UU. comprará petróleo venezolano, pero el dinero obtenido deberá usarse obligatoriamente para adquirir bienes y servicios estadounidenses.
  • ¿Cuál es el objetivo geopolítico?
    Frenar la influencia de China, impidiendo que Venezuela utilice esos ingresos para comerciar con el gigante asiático.
  • ¿Qué postura toma Venezuela?
    Mientras Delcy Rodríguez destaca la importancia histórica del mercado estadounidense, sectores como el de Diosdado Cabello advierten sobre la injerencia.
  • ¿Por qué es importante?
    Significa un intento de "toma de control" de los recursos energéticos venezolanos (petróleo, uranio, litio) por parte de Washington.

A pocos días de iniciarse lo que analistas denominan "una nueva película" en las relaciones internacionales del continente, la tensión entre Washington y Caracas ha entrado en una fase de definiciones críticas. El gobierno de Donald Trump ha dejado de lado las sutilezas diplomáticas para plantear un esquema de negocios que se asemeja más a una intervención económica directa que a un tratado de libre comercio.

La premisa que llega desde la Casa Blanca es contundente: Estados Unidos está dispuesto a reactivar la compra masiva de barriles de petróleo venezolano, un recurso vital que el país caribeño necesita colocar en el mercado. Sin embargo, la letra chica del acuerdo impone un cerrojo financiero: "El dinero que Venezuela obtenga de esa venta tendrá que ser destinado a comprar productos de los Estados Unidos".

El plan "Salvataje con condiciones"

Según se desprende de los últimos movimientos políticos, la estrategia estadounidense, impulsada fuertemente por figuras como Marco Rubio —quien opera como un eje central en estas decisiones—, busca una dependencia tecnológica y logística total. El mensaje a la administración de Maduro es que su infraestructura petrolera, hospitalaria y de servicios está obsoleta y que la única vía de renovación es a través de maquinaria e insumos norteamericanos.

Este "canje" forzoso tiene un destinatario tácito pero evidente: China. La orden de Washington es cortar el flujo de petrodólares hacia Pekín. "Sabes que el 80% de los barriles que te venían bien a vos, China, no te los vamos a poder vender porque van para Estados Unidos", es el mensaje implícito que Caracas se ve obligada a transmitir a sus aliados asiáticos bajo esta nueva presión.

La respuesta de Caracas: Pragmatismo vs. Soberanía

Dentro del chavismo, las reacciones oscilan entre la necesidad económica y la resistencia ideológica. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha optado por un tono más pragmático y cauto. En declaraciones recientes, recordó que históricamente Estados Unidos ha sido un socio natural por cercanía y volumen:

  • "El 71% de las exportaciones venezolanas está concentrado en ocho países, y de ese total, el 27% tiene como destino los Estados Unidos. Es lo correcto diversificar relaciones", afirmó Rodríguez, intentando mantener el equilibrio sin romper lazos.

Sin embargo, el ala más dura, representada por Diosdado Cabello, mantiene la guardia alta ante lo que consideran una agresión a la soberanía. Cabello advirtió que las acciones de EE.UU. solo han generado un "gran sentimiento anti-norteamericano" y reafirmó la lealtad al liderazgo de Maduro, quien continúa bajo la lupa de investigaciones internacionales por supuestos vínculos con el narcotráfico y el denominado "Cártel de los Soles".

Recursos estratégicos en juego

Más allá del petróleo, el interés estadounidense parece abarcar un espectro más amplio de recursos. La política exterior de Trump apunta a asegurar el suministro no solo de crudo, sino también de uranio y litio, minerales clave para la hegemonía tecnológica y militar. En este tablero, Venezuela (y por extensión la región, incluyendo a Argentina) se convierte en una pieza que Washington no está dispuesta a ceder ante el avance de potencias rivales como Rusia o China.

 

informe desarrollado desde Fuente/Canal: Argentina 12