En la Fiesta del Chorizo a la Pomarola en General La Madrid se utilizaron bidones de herbicida químico para transportar alimentos calientes. Expertos advierten sobre las graves infracciones a las normativas higiénico-sanitarias vigentes
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Durante un concurrido festival gastronómico se utilizaron recipientes de agroquímicos para trasladar y servir porciones calientes de comida al público. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Los organizadores del evento culinario, los asistentes afectados y especialistas en toxicología y seguridad alimentaria. - ¿Cuándo ocurrió?
El hecho tomó notoriedad pública en los primeros días de octubre de 2026 tras la difusión de imágenes en redes sociales. - ¿Dónde fue?
En la localidad bonaerense de General La Madrid, en el marco de la tradicional celebración popular. - ¿Cómo se produjo?
Se emplearon baldes plásticos identificados con marcas comerciales de glifosato para descargar chorizo a la pomarola recién elaborado. - ¿Por qué es importante?
Vulnera flagrantemente el Código Alimentario Argentino y expone a comensales al riesgo directo de contaminación cruzada química. - ¿Qué consecuencias o investigación hay?
Se abrió una fuerte polémica institucional sobre la fiscalización bromatológica y la obligatoriedad del carnet oficial de manipuladores de alimentos.
Imágenes que causaron indignación en la comunidad
Una situación de extrema gravedad sanitaria generó repudio en el interior bonaerense luego de la viralización de registros visuales captados durante la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, desarrollada en la localidad de General La Madrid. En las grabaciones se observa de manera nítida a colaboradores de la organización transportando y descargando grandes volúmenes de alimento caliente directamente desde recipientes plásticos que contenían etiquetas visibles de glifosato, uno de los herbicidas industriales más utilizados en el sector agropecuario.
La maniobra, ejecutada frente a cientos de personas que aguardaban su turno en los puestos de expendio, desató una ola inmediata de cuestionamientos vecinales y denuncias públicas por la falta elemental de controles bromatológicos en eventos masivos. Los bidones químicos habían sido empleados a modo de ollas o recipientes de traslado para mover la comida desde los grandes discos de cocción hacia las bandejas finales de servido al consumidor.
Lejos de tratarse de una anécdota menor de improvisación culinaria, la reutilización de envases agroindustriales vacíos para fines alimenticios constituye una de las faltas más graves previstas en la legislación sanitaria nacional, debido a la capacidad de los polímeros plásticos de retener principios activos y solventes tóxicos que migran al contacto con calor y grasas.
El Código Alimentario Argentino y la manipulación prohibida
El marco normativo vigente en el país a través de la Ley 18.284 (Código Alimentario Argentino) establece pautas categóricas sobre los materiales y superficies autorizados para entrar en contacto con sustancias destinadas a la nutrición humana. La legislación vigente prohibe expresamente el uso, acopio o reacondicionamiento de envases que hayan contenido originalmente plaguicidas, fertilizantes, combustibles o químicos industriales para la elaboración, fraccionamiento o transporte de comidas.
Especialistas en toxicología y control de alimentos recalcaron que ningún recipiente puede ser utilizado para la distribución masiva sin contar con la homologación expresa de entidades sanitarias como el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) o el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Los materiales seguros y reglamentarios para este tipo de tareas gastronómicas de gran escala son exclusivamente el acero inoxidable y los plásticos de grado alimentario certificados con estándares de atoxicidad.
El incumplimiento de estas pautas en General La Madrid pone en relieve una falla sistémica en los controles preventivos:
- Ausencia de recipientes homologados: Sustitución de vajilla de grado gastronómico por contenedores plásticos reciclados del circuito rural.
- Falta de trazabilidad química: Imposibilidad técnica de garantizar la total inocuidad de un recipiente que albergó concentrados emulsionables de alta persistencia.
- Infracción a leyes de envases vacíos: La Ley Nacional 27.279 exige que los envases de fitosanitarios sean sometidos a triple lavado y derivados a Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) para su destrucción, prohibiendo su reutilización doméstica.
- Déficit en capacitación: Evidencia de personal a cargo de la cocción y despacho sin acreditación formal en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM).
La problemática del carnet de manipulador de alimentos
El escándalo en General La Madrid reflotó la discusión sobre la vigencia y aplicación real del Carnet de Manipulador de Alimentos, exigencia legal incorporada al Artículo 21 del Código Alimentario para toda persona que intervenga en cadenas comerciales o festividades comunitarias con expendio al público. En la provincia de Buenos Aires, donde conviven millones de personas que prestan servicios culinarios en comedores, escuelas y restaurantes, el cumplimiento de esta certificación sigue presentando brechas críticas de control territorial.
Los toxicólogos advierten que la falsa creencia de que un simple lavado con detergente elimina la peligrosidad de un bidón químico pone en riesgo directo a la población. Las preparaciones calientes y ricas en aceites, como las salsas pomarolas y embutidos, actúan como solventes orgánicos acelerados que disuelven los restos micrométricos de sustancias químicas impregnadas en las paredes porosas del polietileno de alta densidad.
Propiedades del glifosato y riesgos de ingesta
El glifosato es una molécula herbicida sistémica no selectiva de amplio espectro, utilizada para el control de malezas en cultivos agrícolas mediante la inhibición de la enzima vegetal EPSPS, una vía metabólica que no poseen los animales ni los seres humanos. Si bien los organismos regulatorios internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la FAO definen parámetros de Ingesta Diaria Admisible (IDA) para trazas residuales permitidas en granos y derivados comerciales, estas tolerancias aplican a alimentos procesados y no a la ingesta directa provocada por contaminación de recipientes.
El uso directo de bidones originales de agroquímicos no solo implica el peligro de ingerir el principio activo herbicida, sino también los coadyuvantes, surfactantes y tensioactivos presentes en las formulaciones comerciales, los cuales presentan una toxicidad aguda superior a la de la molécula pura y pueden desencadenar afecciones gastrointestinales severas, dermatitis de contacto o reacciones alérgicas agudas.
El episodio derivó en presentaciones ante las áreas de Bromatología municipal y reclamos de entidades intermedias para que se fiscalicen con rigor los protocolos higiénicos en las fiestas tradicionales del calendario regional, garantizando que la celebración de las costumbres criollas no se realice a expensas de la seguridad sanitaria de los ciudadanos.
