Un interno condenado por abuso sexual utilizaba redes sociales y perfiles falsos para captar adolescentes. Mediante engaños y amenazas, exigía material pornográfico explícito a decenas de víctimas, operando con total impunidad desde su celda.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Se desarticuló una red de grooming y extorsión liderada por un preso que operaba desde una unidad penitenciaria.
- ¿Quiénes son los protagonistas? El principal responsable es un hombre de 30 años, ya condenado por abuso, y al menos 13 menores de edad víctimas de sus maniobras.
- ¿Cuándo ocurrió? La investigación comenzó el 28 de febrero de 2024 tras la denuncia del padre de una de las menores afectadas.
- ¿Dónde fue? Los delitos se cometieron desde una cárcel en la provincia de Buenos Aires contra víctimas residentes en la provincia de Córdoba.
- ¿Cómo se produjo? Mediante perfiles falsos de Instagram (simulando agencias de modelos), el delincuente obtenía fotos de las menores y luego las extorsionaba para pedir material más explícito.
- ¿Por qué es importante? Revela la vulnerabilidad de los controles carcelarios y la sofisticación de los métodos de captación de menores en entornos digitales.
- ¿Qué consecuencias hay? El responsable fue identificado y detenido bajo nuevos cargos, mientras las víctimas reciben asistencia legal y psicológica mediante la figura del "Abogado del Niño".
El modus operandi: Del engaño a la extorsión extrema
La investigación, liderada por la justicia de Córdoba, reveló un esquema de manipulación meticulosamente diseñado. El delincuente utilizaba perfiles falsos en Instagram, presentándose como dueño de una tienda de ropa o agencia de modelos. Bajo la promesa de trabajo, convencía a las adolescentes de enviar fotografías con distintas prendas para supuestas pruebas de talle.
Con el paso del tiempo, los requerimientos se volvían más audaces, solicitando imágenes en ropa interior. El punto de quiebre ocurría cuando el agresor lograba obtener las claves de acceso de las cuentas de las víctimas, argumentando la necesidad de enviar catálogos pesados. Una vez dentro del perfil, no solo robaba la identidad de la menor para contactar a su círculo de amistades, sino que iniciaba una fase de extorsión violenta.
- Amenazas de difusión: Si las menores no enviaban material pornográfico explícito, el agresor amenazaba con publicar las fotos previas entre todos sus contactos.
- Contenido aberrante: Según la fiscalía, las exigencias llegaron a niveles extremos, incluyendo pedidos de actos sexuales con animales o parientes cercanos.
- Migración a plataformas seguras: Para evitar el rastreo policial, el delincuente obligaba a las víctimas a trasladar la comunicación a Telegram, aprovechando el cifrado de dicha red.
Tecnología en las cárceles: Un debate abierto
Uno de los datos más alarmantes del caso es que el responsable ya cumplía una condena de seis años por abuso sexual con acceso carnal dictada en 2019. A pesar de sus antecedentes, tenía acceso a dispositivos móviles dentro del penal en Buenos Aires.
Las autoridades explicaron que, durante la pandemia, se emitieron resoluciones que permitían el uso de telefonía celular a los internos en ciertos pabellones bonaerenses. Esta flexibilización fue aprovechada por el detenido para continuar su carrera delictiva. Aunque en Córdoba el uso de celulares está prohibido, la interconexión digital permitió que el daño llegara a adolescentes de esa provincia.
Protección a las víctimas y proceso judicial
Hasta el momento se han identificado 13 víctimas, de las cuales al menos cinco habrían cedido a los requerimientos más graves del extorsionador. Ante esta situación de extrema vulnerabilidad, la justicia provincial ha activado protocolos de asistencia integral.
La figura del Abogado del Niño ha sido fundamental en este proceso. Se trata de un profesional proporcionado por el Estado, sin costo para las familias, encargado de velar por los derechos de los menores durante todo el proceso judicial. Este acompañamiento busca minimizar la revictimización durante instancias críticas como la Cámara Gesell y las pericias psicológicas.
Desafíos de la investigación digital
La fiscalía destacó que dar con el autor no fue tarea sencilla. Desde febrero hasta la fecha, especialistas en cibercrimen trabajaron en el rastreo de direcciones IP y antenas de telefonía. El delincuente demostró conocimientos técnicos para ocultar su rastro, lo que obligó a una labor de inteligencia digital prolongada.
Actualmente, el sujeto se encuentra identificado y a disposición de la Fiscalía de Deán Funes. Además, se investiga la participación de cómplices externos, específicamente dos mujeres que habrían colaborado en etapas iniciales de captación, utilizando voces femeninas para generar confianza en las menores.
