El especialista Hugo Rohrmann anticipó que las mayores complicaciones hídricas del fenómeno El Niño impactarán con fuerza hacia 2027, con picos de crecida superiores a los actuales siete metros en la costa chaqueña.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
El ingeniero y especialista en recursos hídricos Hugo Rohrmann advirtió sobre la inminencia de crecidas del río Paraná aún más severas que las actuales. - ¿Quiénes son los protagonistas?
El ex titular de la Administración Provincial del Agua (APA), Hugo Rohrmann, en diálogo con la prensa regional. - ¿Cuándo ocurrirá?
El período de mayor impacto hídrico y riesgo de desborde se proyecta entre los meses de enero y mayo hacia 2027. - ¿Dónde afectará?
En la cuenca del río Paraná, afectando directamente al puerto de Barranqueras, Corrientes y el área metropolitana del Gran Resistencia. - ¿Cómo se produce el fenómeno?
Por la saturación de las cuencas altas tras intensas precipitaciones en el sur de Brasil, combinadas con la maduración plena del ciclo El Niño. - ¿Por qué es importante?
El río ya superó la marca de los 7 metros en Barranqueras y la temporada de lluvias recién comienza, repitiendo patrones de crecientes históricas. - ¿Qué consecuencias e impacto se prevén?
Podría haber hasta 15.000 personas afectadas en el Gran Resistencia si confluyen la crecida del río, el desborde del Río Negro y lluvias locales superiores a 100 mm.
La cuenca del río Paraná atraviesa un escenario de extrema vigilancia hidrológica que mantiene en vilo a las poblaciones costeras del nordeste argentino. Aunque el caudal actual ya obligó a activar alertas tempranas tras superar la cota de los 7 metros en la escala del puerto de Barranqueras y Corrientes, los especialistas en la materia advierten que el verdadero desafío logístico y estructural todavía no ha alcanzado su etapa más crítica.
En declaraciones públicas, el ingeniero Hugo Rohrmann, ex presidente de la Administración Provincial del Agua (APA) y referente de consulta ineludible en climatología regional, expuso un panorama riguroso sobre el comportamiento del actual ciclo del fenómeno El Niño. De acuerdo con el análisis técnico del especialista, la crecida observada durante las últimas semanas representa únicamente un adelanto estacional impulsado por lluvias tempranas en el sur de Brasil, mientras que los eventos de mayor envergadura y riesgo para la población se configurarán hacia 2027.
La dinámica de El Niño y los patrones históricos
Para comprender la magnitud de lo que se avecina, Rohrmann apeló a la memoria hidrológica de la región, trazando un paralelismo directo con las grandes catástrofes hídricas que marcaron la historia reciente del Chaco y el Litoral argentino:
- La creciente de 1982-1983: El fenómeno El Niño más destructivo del siglo XX, cuyo pico máximo en la región no se dio al inicio del evento, sino recién en el mes de julio de 1983.
- El evento extraordinario de 1997-1998: Las precipitaciones intensas comenzaron de forma similar en septiembre y octubre de 1997, pero el colapso territorial y las inundaciones masivas en el interior chaqueño se desencadenaron entre marzo y mayo de 1998.
- El ciclo actual: El río arrancó la temporada con niveles bajos cercanos a los 3 metros y escaló violentamente por encima de los 7 metros debido a tormentas concentradas en las nacientes de Misiones, este de Paraguay y sur brasileño.
"No debemos confiarnos ni desgastarnos con esta primera crecida, porque vendrán otras más grandes y de mayor volumen", advirtió el ex funcionario provincial, remarcando que el calentamiento en las aguas del océano Pacífico todavía no alcanzó su punto culminante y que la transferencia de esa energía en masa hacia la atmósfera demandará varios meses antes de transformarse en precipitaciones continuas.
La combinación de los tres factores de riesgo en el Gran Resistencia
El especialista puntualizó que la vulnerabilidad hídrica del área metropolitana del Gran Resistencia no responde a un único elemento aislado, sino a la coincidencia temporal de tres factores de colapso bien definidos que podrían coincidir de manera simultánea en los próximos meses:
- La crecida sostenida del río Paraná: Mantiene los niveles de base elevados frente a las defensas costeras e impide el escurrimiento natural de las aguas pluviales hacia el riacho Barranqueras.
- La crecida de la cuenca baja del Río Negro: Si las lluvias copiosas se extienden sobre el interior este y la cuenca hídrica del interior provincial, el curso de agua ingresará presionado al sistema metropolitano.
- Precipitaciones locales extraordinarias sobre el recinto defendido: La topografía de Resistencia y su sistema de diques obligan a cerrar compuertas cuando el Paraná crece, dependiendo exclusivamente de las estaciones de bombeo para expulsar el agua acumulada tras tormentas que superen los 100 o 200 milímetros.
Bajo la proyección de un escenario donde confluyan estas tres variables al unísono, Rohrmann calculó que el número de vecinos damnificados podría escalar significativamente. Frente a los cerca de 2.000 evacuados registrados inicialmente en los sectores ribereños e islas, una crisis combinada podría comprometer de manera directa a cerca de 15.000 personas en sectores vulnerables del área metropolitana.
La paradoja chaqueña: exceso en el este y sequía en el oeste
Otro de los puntos destacados por el ingeniero fue el marcado contraste climático que históricamente impone El Niño en la provincia del Chaco, configurando una realidad territorial fragmentada. Mientras los departamentos del litoral ribereño sufren anegamientos por excesos fluviales y lluvias por encima de los promedios estadísticos, los departamentos del oeste chaqueño y la región de El Impenetrable experimentan un cuadro opuesto.
Según los pronósticos de tendencias elaborados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el noroeste argentino y parte del Chaco seco mantienen perspectivas de lluvias normales a deficitarias. "Es el comportamiento clásico: en 1998 teníamos el este inundado y al mismo tiempo debíamos enviar camiones cisterna con agua potable desde Juan José Castelli hacia el oeste porque a las comunidades les faltaba agua para consumo", rememoró Rohrmann para graficar la heterogeneidad del territorio.
Con las cuencas altas de Brasil todavía saturadas y nuevos frentes de tormenta activos sobre la alta cuenca del Paraná e Iguazú, los organismos de protección civil, municipios costeros y comités de emergencia deberán mantener un esquema de trabajo preventivo a largo plazo, entendiendo que el período de mayores contingencias hídricas se extenderá durante todo el verano y el otoño entrante.
