Luz verde en Bruselas para la mayor zona de libre comercio del mundo. Pese al rechazo de Francia, la mayoría cualificada avaló el pacto que se firmará el lunes en Asunción.

Lectura exprés
- ¿Qué sucedió? Los embajadores de los 27 países de la Unión Europea aprobaron por mayoría cualificada el acuerdo comercial con el Mercosur.
- ¿Quiénes se opusieron? Francia, Polonia e Irlanda votaron en contra, principalmente por la presión de sus sectores agrícolas.
- ¿Cuándo se formaliza? La firma oficial será este próximo lunes en Asunción, Paraguay.
- ¿Quién viaja para la firma? Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, volará a Sudamérica para rubricar el pacto.
- ¿Qué impacto tiene? Crea un mercado de 700 millones de consumidores y elimina aranceles en el 90% del comercio bilateral.
- ¿Por qué es relevante para Argentina? Es una señal muy positiva para el agro nacional, que podrá exportar con menos barreras al viejo continente.
- ¿Qué obstáculos quedan? Falta la ratificación de la Eurocámara, donde unos 150 diputados amenazan con judicializar el proceso.
El fin de una espera de un cuarto de siglo
Tras más de 25 años de idas y vueltas, negociaciones estancadas y tensiones diplomáticas, los países de la Unión Europea dieron finalmente el "sí" definitivo al acuerdo con el Mercosur. La decisión se tomó en una reunión clave de embajadores en Bruselas, donde se logró la mayoría cualificada necesaria para avanzar, superando el bloqueo histórico que mantenían ciertas naciones proteccionistas.
Este hito allana el camino para la creación de la mayor zona de libre comercio del planeta, integrando un mercado colosal de más de 700 millones de consumidores. El acuerdo prevé la eliminación progresiva de los aranceles para más del 90% del comercio bilateral, lo que promete revolucionar el intercambio de bienes y servicios entre ambos bloques.
Francia, Irlanda y Polonia: la resistencia interna
La aprobación no fue unánime. Como se anticipaba, el bloque enfrentó la dura oposición de Francia, Irlanda y Polonia. Estas naciones han sido históricamente las más reticentes al pacto, impulsadas fundamentalmente por la presión de sus sectores agrícolas locales.
- El temor de los agricultores europeos: Consideran que la entrada de productos sudamericanos (especialmente carne y granos de Argentina y Brasil) representa una competencia desleal debido a las diferencias en costos de producción y normativas sanitarias o ambientales.
- Cláusulas de contención: Para lograr el consenso de la mayoría cualificada y mitigar estas críticas, el texto final incluye varias cláusulas diseñadas específicamente para "calmar" a los productores europeos, aunque esto no fue suficiente para evitar el voto negativo de París y sus aliados.
Beneficios directos para el campo argentino
Desde la perspectiva sudamericana, y específicamente para la Argentina, la noticia ha sido recibida con optimismo. El sector agroexportador, uno de los motores de la economía nacional, se encuentra de "parabienes" ante la apertura de nuevos mercados.
La reducción de barreras arancelarias permitirá que los productos argentinos compitan en igualdad de condiciones en las góndolas europeas, impulsando el ingreso de divisas y fomentando la inversión en tecnología y producción local. Se espera que este acuerdo dinamice las economías regionales que, hasta ahora, encontraban en el proteccionismo europeo un techo para su crecimiento.
Próxima parada: Asunción
Con la aprobación política en el bolsillo, la diplomacia se mueve rápido. Se ha confirmado que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, viajará inmediatamente a Sudamérica. El destino es Asunción, Paraguay, donde este lunes se llevará a cabo la ceremonia de firma oficial con los representantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay).
Este acto simbolizará el cierre de la etapa de negociación política iniciada en 1999, dando paso a una nueva era en las relaciones transatlánticas.
La batalla final: la Eurocámara
Sin embargo, la firma en Asunción no implica la entrada en vigor inmediata del tratado. El proceso burocrático e institucional europeo es complejo. El siguiente gran escollo es el Parlamento Europeo (Eurocámara), que debe pronunciarse en un plazo de algunas semanas.
El panorama allí no está despejado:
- Unos 150 eurodiputados (de un total de 720) ya han manifestado su rechazo.
- Existen amenazas concretas de recurrir a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo, argumentando preocupaciones ambientales y económicas.
A pesar de estos desafíos restantes, la votación de hoy en Bruselas marca un punto de inflexión irreversible. La voluntad política mayoritaria de Europa ha decidido mirar hacia América del Sur, consolidando una alianza estratégica en un mundo cada vez más polarizado.

