Tras casi 60 años de trayectoria, el Gobierno nacional disolvió por decreto el Coro Nacional de Niños alegando irregularidades administrativas. Su directora, María Isabel Sanz, calificó la drástica medida como un grave "error" que destruye un patrimonio cultural invaluable para el país.
Un cierre sorpresivo tras meses de inactividad forzada
El ámbito cultural de la República Argentina se encuentra conmocionado tras la publicación de un decreto presidencial que dictaminó la disolución definitiva del Coro Nacional de Niños, un elenco estable que se encontraba a las puertas de celebrar su 60° aniversario de vida institucional. La medida, emanada desde el Ejecutivo nacional, tomó por sorpresa tanto a los integrantes del coro como a sus directivos, quienes aguardaban una resolución administrativa para retomar sus ensayos.
En declaraciones radiales, María Isabel Sanz, la histórica directora de la agrupación, relató la cronología del desmantelamiento. "Fuimos suspendidos el primero de abril", explicó. Según su testimonio, desde el mes de enero el elenco carecía de las designaciones formales correspondientes. "Nos dijeron que había que arreglar un tema administrativo en cuanto a la designación de los chicos. El primero de abril, como no estaba arreglado, fuimos suspendidos tanto en ensayos como en conciertos", detalló la profesional.
Durante los meses subsiguientes, la dirección del coro elevó hasta tres pedidos formales de informes para conocer los avances del supuesto trámite burocrático y la fecha estipulada para el retorno a la actividad. Ninguna de esas consultas obtuvo respuesta por parte de la Secretaría de Cultura.
Promesas legislativas incumplidas y reasignación de partidas
La incertidumbre y el silencio oficial habían motivado meses atrás a un grupo de padres de los pequeños coreutas a movilizarse hacia el Congreso de la Nación. En la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, los familiares plantearon el temor latente de que el elenco fuera cerrado. En aquel momento, voceros legislativos del oficialismo, hablando en nombre del secretario de Cultura, Leo Cifelli, garantizaron que el coro no sería disuelto, que conservaría sus históricas 40 vacantes y que pronto volvería a los escenarios. "Esto fue una sorpresa muy desagradable", lamentó Sanz al contrastar aquellas promesas con la realidad del reciente decreto.
El texto de la normativa gubernamental establece la disolución del Coro Nacional de Niños y determina que la partida presupuestaria que le correspondía será reasignada a un "programa de formación artística". Para la directora del coro, esta reconversión es inaceptable y desvirtúa por completo el propósito de la institución.
- Excelencia vs. Formación básica: Sanz advierte que un programa de formación no busca la excelencia requerida para conciertos de alto nivel. El Coro Nacional de Niños fue creado específicamente para abordar repertorios sinfónico-corales complejos junto a la Orquesta Sinfónica Nacional.
- Representación nacional: El elenco funcionaba, en palabras de su directora, "como una selección nacional de niños cantores, así como los de Viena, que representa al país en esa categoría".
El conflicto de los "viáticos": ¿Una excusa administrativa?
El argumento central filtrado desde esferas gubernamentales para justificar la disolución apunta a supuestas irregularidades respecto a que los menores percibían una remuneración, algo incompatible con las leyes laborales actuales. Sin embargo, Sanz desmintió categóricamente que se tratara de un salario. "Los chicos reciben un viático que es menor a lo que sería una jubilación mínima", aclaró.
Este estipendio, entregado desde la misma creación del organismo, jamás había sido objetado por las gestiones de ningún partido político ni por los equipos jurídicos de administraciones anteriores. Su finalidad era puramente compensatoria: cubría gastos de traslado, confección de vestuario, compra de partituras y alimentación durante las largas jornadas de ensayo y espera previa a los conciertos.
Lejos de ser un gasto superfluo, este aporte estatal garantizaba la inclusión. "Ese pequeño aporte ha ayudado a que muchísimos chicos de distintas clases sociales puedan formar parte del Coro Nacional de Niños. Si no, solamente aquellos padres que cuenten con el dinero podrían acompañar a sus hijos", reflexionó la directora, remarcando que el presupuesto total del coro es minúsculo, al punto de compararlo con el sueldo de un único legislador nacional.
Casi seis décadas de prestigio internacional borradas de un plumazo
La magnitud de la pérdida no se mide únicamente en términos administrativos, sino en el profundo daño al patrimonio cultural argentino. A lo largo de casi 60 años, el Coro Nacional de Niños forjó una trayectoria intachable que trascendió las fronteras del país.
- Hito en el Vaticano: Fue el único coro invitado a cantar ante el Papa Juan Pablo II en la Santa Sede.
- Presencia internacional: Realizó exitosas giras por Dinamarca, Brasil, México y recorrió casi la totalidad de las provincias argentinas.
- Resguardo patrimonial: La agrupación es responsable del estreno y registro sonoro de invaluables obras de compositores argentinos escritas especialmente para ellos. "Es el único registro que existe de esas obras. Están destruyendo algo que es patrimonio de los argentinos", sentenció con dolor Sanz.
Situación laboral y el reclamo de la comunidad artística
La crisis también expuso la precarización en la que se encontraba la propia cúpula del elenco. Sanz aclaró que ella no presentó su renuncia de forma voluntaria, sino que directamente no fue designada en su cargo para este año. Reveló que comenzó a trabajar en febrero y marzo sin percibir sueldo, aguardando que un expediente —trabado desde abril— regularizara su situación. Además, denunció que desde octubre de 2022 la Dirección Nacional de Elencos Estables no les permitía cubrir las vacantes de los niños que se retiraban por cambio de voz (alrededor de los 16 años), reduciendo el coro a la mitad de su capacidad histórica.
En las últimas horas, los niños que integraban el elenco, junto a sus familias, se autoconvocaron en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno para visibilizar su reclamo.
"Si había alguna pequeña incompatibilidad por un tema legal, la gente de jurídicos lo podría haber arreglado, pero eso no implicaba disolver el elenco. Es realmente un error la disolución", concluyó Sanz. Hoy, el ambiente musical en su conjunto alza la voz manifestando su profunda indignación, recordando una vieja máxima de la gestión cultural: lleva décadas construir el prestigio de una institución, pero basta tan solo una firma para destruirlo.

