La tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025, afectando a más de 1,6 millones de personas en un escenario de crecimiento heterogéneo y parálisis de la obra pública.

Lectura exprés
- ¿Cuál es la nueva tasa de desempleo?
El INDEC informó que la desocupación subió al 7,5% al cierre del cuarto trimestre de 2025. - ¿A cuántas personas afecta?
Se estima que hay 1,64 millones de desocupados en todo el país, con 211.000 nuevos desempleados en el último período. - ¿Cómo se define a un "ocupado" según el INDEC?
Se considera ocupada a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia. - ¿Qué sectores están más golpeados?
La construcción, afectada por el freno de la obra pública, es uno de los rubros con mayor pérdida de puestos. - ¿Existe disparidad regional?
Sí, mientras sectores como la minería y el agro crecen, los grandes centros urbanos como la Provincia de Buenos Aires sufren el mayor impacto. - ¿Qué sucede con los planes sociales?
Históricamente, los beneficiarios de planes con contraprestación eran contados como ocupados, lo que hoy genera un debate sobre la calidad del empleo.
Radiografía del mercado laboral: el salto del desempleo al 7,5%
Los datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) han encendido una luz de alerta en el panorama socioeconómico de la Argentina. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la tasa de desocupación se ubicó en el 7,5%, marcando un incremento significativo respecto a los niveles de entre 6% y 6,5% en los que se venía moviendo el mercado laboral en periodos anteriores. Este salto representa la realidad de 1,64 millones de personas que no tienen ocupación pero buscan trabajo de forma activa.
El informe detalla que, en comparación con el trimestre previo, se han sumado 211.000 nuevos desempleados a la estadística oficial. Este fenómeno se da en un contexto donde la población económicamente activa (PEA) oscila entre los 19,3 y 20,6 millones de personas, sobre un total de 47,7 millones de habitantes. La cifra del 7,5% es analizada por especialistas como un síntoma de la recesión que atraviesan ciertos sectores clave de la economía interna.
La metodología bajo la lupa: ¿quién es realmente un ocupado?
Durante el análisis de los datos, surge una discusión recurrente sobre la metodología de medición. Según las normas del INDEC, basta con haber trabajado al menos una hora en la semana analizada para ser considerado dentro del universo de los "ocupados". Esta definición técnica suele ser objeto de críticas, ya que puede enmascarar situaciones de subocupación o precariedad extrema.
- Tasa de actividad: Refleja a quienes tienen trabajo o lo buscan activamente. Si la gente deja de buscar por falta de motivación, la tasa baja, aunque el desempleo real no mejore.
- Impacto de los planes sociales: Históricamente, programas como el "Plan Trabajar" o beneficios de Capital Humano contaban a sus beneficiarios como ocupados si existía una contraprestación laboral, lo que influyó en las estadísticas de los últimos años.
- Desocupación abierta: Se refiere estrictamente a quienes están disponibles para trabajar de inmediato y han realizado gestiones concretas para conseguir empleo.
Crecimiento heterogéneo: el abismo entre sectores
Uno de los puntos más destacados por los analistas es la heterogeneidad de la economía argentina actual. Mientras que sectores vinculados a la minería, la energía y el agro muestran niveles de actividad vibrantes y alta demanda de mano de obra calificada, otros rubros industriales y de servicios están en franco retroceso.
"Un desocupado de una fábrica en el conurbano no se reconvierte en minero en Neuquén de la noche a la mañana", señalan los expertos para ilustrar la dificultad de movilidad laboral. Esta desconexión geográfica y técnica impide que el dinamismo de Vaca Muerta o el litio compense la caída del consumo y la producción en los grandes centros urbanos, particularmente en la Provincia de Buenos Aires, donde se concentra el mayor volumen de nuevos desocupados.
El freno de la obra pública y la construcción
La construcción, tradicionalmente considerada el "termómetro" del empleo por su capacidad dinamizadora, atraviesa un momento crítico. El freno casi total de la obra pública decidido por la administración nacional ha impactado directamente en miles de puestos de trabajo. Aunque el argumento oficial se basa en la lucha contra la corrupción histórica en la obra pública (citando casos como la causa Vialidad), la falta de nuevas licitaciones o esquemas de participación privada está pasando factura al índice de desempleo.
Para recuperar estos puestos, los especialistas sugieren que es fundamental dotar de celeridad a la gestión:
- Nuevas licitaciones transparentes para dinamizar la infraestructura.
- Fomento a la inversión privada en desarrollo inmobiliario.
- Seguridad jurídica para que los funcionarios se atrevan a firmar contratos sin temor a represalias judiciales posteriores.
Perspectivas y el factor "aguantar"
El panorama hacia adelante es complejo. Las palabras de referentes empresariales, como Mario Grinman de la Cámara Argentina de Comercio, advirtiendo que "habrá gente que quedará en el camino", resuenan con fuerza ante los nuevos números. No obstante, se observa una paradoja política: a pesar del deterioro de los indicadores laborales, las encuestas aún muestran un nivel de apoyo significativo hacia la gestión actual, lo que algunos analistas definen como una "apuesta emocional" de la sociedad al cambio de modelo.
El desafío del Ministerio de Capital Humano y la Secretaría de Trabajo será gestionar la transición de los 900.000 beneficiarios de planes sociales hacia el empleo genuino, en un mercado que hoy expulsa más de lo que absorbe. La "luz amarilla" del 7,5% es un llamado de atención para que el crecimiento de los sectores "estrella" de la economía empiece a derramar de manera más equitativa en la base de la pirámide laboral argentina.

