La histórica carrera Doble Apolo en General Roca fue interrumpida por un grupo de jinetes locales que atacó a los corredores a rebencazos y piedrazos. Según los organizadores, la agresión derivó de un intento previo de extorsión económica no correspondido.
Lectura exprés
- ¿Qué sucedió?
Un grupo de individuos montados a caballo emboscó y atacó físicamente a los participantes de la competencia de trail running Doble Apolo. - ¿Quiénes son los protagonistas?
Corredores (runners) aficionados y profesionales, y un grupo de lugareños jinetes acusados de extorsión. - ¿Dónde fue?
En la zona de Paso Córdoba, ubicada en General Roca, provincia de Río Negro. - ¿Cómo se produjo?
A la altura del kilómetro 2, los jinetes irrumpieron lanzando piedras, atacando con boleadoras y rebenques, y desarmando la señalización del circuito. - ¿Por qué atacaron?
Según la organización, el ataque fue en represalia porque los agresores exigían el cobro de un "peaje" o coima ilegal por pasar por un área natural protegida. - ¿Qué consecuencias hay?
Varios corredores resultaron heridos, otros se perdieron al no tener el circuito demarcado, y se prepara una denuncia judicial formal con material fílmico para identificar a los responsables.
De la fiesta deportiva al caos extorsivo en la Patagonia
La tradicional competencia de aventura conocida como Doble Apolo, que se celebra desde hace 17 años en la localidad de General Roca, provincia de Río Negro, se convirtió este fin de semana en un escenario de extrema violencia y desconcierto. Lo que habitualmente es un encuentro que celebra el deporte al aire libre y el contacto con la naturaleza, se vio empañado cuando un grupo de personas a caballo decidió tomar las riendas de la competencia por la fuerza, atacando salvajemente a los corredores que participaban de la prueba.
Los hechos más graves se registraron apenas en el kilómetro 2 del trazado, en las inmediaciones de Paso Córdoba, un área natural protegida de la región. Según los impactantes testimonios y registros audiovisuales que rápidamente circularon, los lugareños emboscaron a los atletas arrojando piedras y utilizando rebenques e incluso boleadoras para golpearlos y obligarlos a detener su marcha.
El móvil detrás de la violencia: La extorsión
La brutalidad del ataque dejó atónitos tanto a los participantes como al público presente, generando una pregunta inmediata: ¿Qué motivó semejante agresión? La respuesta brindada por la organización del evento reveló una trama de coacción económica. Según trascendió, los organizadores habían recibido amenazas el día previo a la competencia. El grupo de jinetes exigía el pago de un "peaje" o coima para permitir el paso de los corredores por el sector, argumentando derechos sobre un territorio que, en realidad, es considerado espacio público y área natural.
Al no ceder a esta extorsión, ya que la organización de la Doble Apolo contaba con todos los permisos y tasas municipales correspondientes abonadas, los agresores decidieron boicotear el evento. "Es completamente extorsivo. Querían obtener un beneficio económico aprovechándose de la situación", señalaron los analistas al revisar las imágenes del caos, comparando la actitud con una suerte de aduana paralela o cobro ilegal de paso.
Sabotaje y desorientación: El impacto en la carrera
El accionar de este grupo no se limitó únicamente a la agresión física directa "cuerpo contra caballo". En un intento por arruinar por completo el evento, los jinetes se dedicaron sistemáticamente a desarmar la señalización y las demarcaciones del circuito.
La Doble Apolo cuenta con tres distancias principales: 8, 15 y 28 kilómetros. La alteración del trazado afectó especialmente a aquellos deportistas amateurs que participaban en la distancia corta (8 km) por primera vez. "Te sacan las demarcaciones que también lo hicieron pensando en eso. Ellos querían arruinar todo básicamente y lo lograron", comentaron desde el lugar de los hechos. Como consecuencia directa del sabotaje, numerosos competidores se desorientaron y se perdieron en la inmensidad del terreno patagónico, mientras que otros, debido a los golpes o al temor, se vieron obligados a abandonar la carrera anticipadamente.
La ausencia policial y el reclamo de justicia
Uno de los puntos más polémicos de la jornada fue la demora en la intervención de las fuerzas de seguridad. Tratándose de un evento de tal magnitud, con cientos de personas concentradas, la falta de un cordón preventivo en las primeras etapas de la carrera (especialmente ante amenazas previas) desató fuertes críticas hacia la municipalidad y la policía rionegrina. "¿Cómo un evento así no tiene a la policía en el kilómetro 2? Parecía el Lejano Oeste", se quejaban los afectados.
Pese al caos, los heridos y el desvío de varios grupos, la carrera logró finalizar su jornada. Sin embargo, el conflicto está lejos de concluir. Los organizadores han confirmado que se presentará una denuncia judicial formal. Gracias a los teléfonos celulares de los propios corredores, los atacantes estarían plenamente identificados en los videos, lo que agilizaría la intervención de la fiscalía local para investigar los delitos de extorsión, lesiones y estrago en un evento público.
Este grave incidente abre un debate urgente sobre la seguridad en las competencias de trail running y la necesidad de establecer protocolos más estrictos para garantizar que áreas naturales protegidas no se conviertan en zonas liberadas para el cobro ilegal de peajes bajo la amenaza de la violencia rural.

